El arte paleocristiano y Bizantino resumen

 

 


 

El arte paleocristiano y Bizantino resumen

 

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El arte paleocristiano y Bizantino resumen

 

El arte paleocristiano y Bizantino resumen

 

ARTE PALEOCRISTIANO y BIZANTINO

El arte paleocristiano fue el puente en occidente entre dos culturas: la clásica y la cristiana.  Desde finales del período clásico hay un cambio en la forma de concebir el arte: El Realismo Clásico es sustituido por el Expresionismo Cristiano. Las figuras aparecen planas y sin fondos. Las causas de este cambio se deben a la influencia del arte oriental y su mejor aceptación entre las clases populares a las que les atrae más este tipo de lenguaje porque es más claro y comprensivo al utilizar una narrativa muy sencilla.

El arte oriental es por regla general, anticlásico, tiene un gran sentido simbólico y expresivo.

Esta forma de representación permaneció más de 1000 años, hasta el despertar del Naturalismo Gótico.

 

1. LA ARQUITECTURA OCCIDENTAL. LA BASÍLICA CRISTIANA.

La religión cristiana produjo un cambio fundamental en la estructura del mundo romano. Hasta Constantino (siglo IV), los actos litúrgicos se celebraban en la clandestinidad, en sencillos edificios y en viviendas privadas, por esta razón el desarrollo del arte paleocristiano fue escaso. Por su carácter oculto, se realizaba en habitaciones pequeñas, situadas en muchos casos en catacumbas. Uno de los temas más representados era el banquete fúnebre.

El año 311 Constantino declaró el cristianismo como religión oficial.

En el año 311 Constantino legalizó primero el cristianismo y después lo transformó  en religión oficial. El emperador y sus sucesores mandaron construir  iglesias en Roma, Palestina, Antioquía y Constantinopla, la nueva capital del Imperio. Las necesidades de la nueva fe eran diferentes a las que tenían la religión romana y griega, y para resolverlas se crea un arte cristiano oficial.

Cuando aumentó el número de los cristianos/as y éstos obtuvieron la autorización imperial para practicar libremente su religión oficial, se hizo necesario encontrar un tipo de edificio (un templo), que sirviera para las prácticas litúrgicas del cristianismo. Debían ser edificios amplios para permitir la asistencia de los fieles a las celebraciones eucarísticas y contar con los elementos necesarios para realizar y organizar el culto. Las autoridades cristianas no diseñaron un nuevo tipo de edificio para iglesia, sino que se inspiraron en edificios profanos de reunión, salas de termas, partes de palacios o basílicas y parece ser que estas últimas son las que, a pesar de las múltiples controversias, influyeron directamente en las primeras basílicas cristianas. Este edificio será el más utilizado en el ámbito del cristianismo. Encontramos basílicas en todo el espacio cristiano, desde oriente hasta occidente. “Gran unidad en un espacio geográfico tan amplio”.

Características: Planta RECTANGULAR. De ella se toma el modelo de planta basilical, empleado hasta hoy.

Generalmente se añadían otros elementos a la primitiva planta de la basílica romana, -véase la figura- como el transepto, nave transversal situada delante del ábside; el número de naves podía aumentar a cinco y llegar excepcionalmente a siete; el nártex, espacio reservado a los catecúmenos, el atrio o patio porticado…

Basílica. Planta

Presbiterio: Generalmente situado en un ábside. Enmarcado como un arco de triunfo. Símbolo del triunfo de la iglesia.

El esfuerzo artístico se concentra en el interior, preferentemente en la decoración del llamado “arco triunfal”, que da acceso al ábside, y en la de éste mismo. Por lo tanto, exteriormente, las basílicas son edificios bastante herméticos. El exterior no está tan cuidado como en los templos clásicos.

Orientación: Al este cabecera; al oeste los pies. Predomina el eje longitudinal. Movimiento -procesión- hacia el altar.

La basílica tiene una clara finalidad: es el lugar de reunión de los fieles que deben situarse mirando al altar (se dice que Cristo aparecerá por el E), lugar donde se celebran los ritos y que se sitúa al fondo del templo, por lo que se marca un fuerte impulso hacia la profundidad que simboliza la importancia de la vida interior, espiritual, de los cristianos. Todas las partes del edificio se  subordinan y orientan hacia el ábside que, siendo el centro del culto, no coincide con el centro geométrico del templo, por lo que crea un espacio caracterizado por su proyección hacia adelante: la gradación en altura y en anchura de las naves, la suntuosidad de la nave central y la luz que recibe desde arriba la nave central separa con su claridad esta nave y el transepto de las más oscuras naves laterales . Esta direccionalidad era marcada con frecuencia por mosaicos en los laterales. El creyente, al entrar en la basílica, debía sentir la sensación de llegar al cielo a medida que avanzaba hacia el altar, de ahí el deseo de convertir el templo en un espacio espiritualizado en el que la luz juega un papel decisivo (tamizada en la parte inferior, tierra, y deslumbrante en la parte alta, cielo).

     Además de este significado simbólico del espacio, se reconocen otros muchos en las  basílicas. Por ejemplo, el arco de triunfo que separa el presbiterio del resto del templo es un recordatorio del arcosolium (arco excavado en el muro para colocar sarcófagos de los mártires); el baldaquino recuerda al podium imperial. Aparece sobre el altar porque la autoridad suprema es Cristo. El altar simboliza el banquete eucarístico, hasta el extremo de que algunos tienen en la periferia unos semicírculos indicando el lugar para comer los participantes, en recuerdo de la última cena. En las Iglesias con transepto, la planta puede considerarse como símbolo de la cruz de Cristo.

De entre las numerosas basílicas construidas en Roma, las más destacadas que se conservan, eso sí muy transformadas, son San Juan de Letrán, San Pablo Extramuros, Santa María la Mayor, estas últimas de la segunda mitad del siglo IV; Santa Sabina –siglo V- y San Pedro del Vaticano, mandada construir por Constantino y derribada en el siglo XV para levantar el actual templo. 

 

Perspectiva y planta de la antigua iglesia de San Pedro, construida por Constantino.

Persistencia del modelo

Iglesias de planta y alzado basilicales, algunas con modificaciones más o menos importantes, se continuaron construyendo en épocas posteriores, lo que prueba la adecuación de la tipología del edificio a las funciones y simbología de los templos cristianos. Así en Rávena (Italia), capital de los territorios occidentales del Imperio Bizantino conquistados durante el gobierno del emperador Justiniano, se construyeron en el siglo VI las iglesias de San Apolinar el Nuevo y San Apolinar in Classe. El modelo basilical también se adoptó, claramente, en la construcción del algunas iglesias renacentistas (siglo XV y XVI).

Junto a estas basílicas de planta rectangular, aparecen en occidente edificios de planta central, circulares, poligonales, relacionados al parecer, con las tumbas romanas de tipo imperial tanto por su planta como por su finalidad. Son los martyria, edificios que se levantaban en el lugar donde se hallaba enterrado un mártir y en los que sólo se celebraba misa el día de su conmemoración. No obstante, parece ser que pronto se construyeron iglesias que adoptaron estas plantas. Entre estos martyria destaca el "mausoleo de Santa Constanza", hija de Constantino, en Roma (siglo IV).

  

Otros edificios de planta centralizada, circular o poligonal, son los baptisterios que, con su pila central para realizar el bautismo de inmersión, recuerdan  la disposición de ciertas salas de las termas romanas. Destaca el de San Juan de Letrán en Roma, siglo IV.

    

     Algunas fundaciones de Constantino en Tierra Santa combinaron la planta basilical, naves, con la centralizada, rotonda circular o poligonal en lugar de ábside semicircular, y esa combinación parece ser que originó la planta de cruz griega (brazos de igual longitud) que se desarrolló mucho en el Imperio bizantino.

 

2. ARQUITECTURA ORIENTAL:

     La desintegración progresiva del Imperio romano de Occidente, incapaz de superar la profunda crisis que afectó a todo su sistema a partir del siglo III, culminó con la ocupación de sus territorios por parte de los pueblos bárbaros (germanos) y todo ello influyó en las actividades artísticas (se inicia el arte prerrománico). Frente a esta decadencia, el Imperio Romano de Oriente resistió la invasión bárbara y conservó sus centros culturales, fundamentalmente su capital: Constantinopla (posterior Bizancio, nombre griego; o Istambul, nombre turco). En el siglo VI con el emperador Justiniano se afirmó la potencia política (intento de reconstruir el imperio romano), socioeconómica y cultural de la zona frente al destruido mundo occidental. En esta época adquiere importancia la ciudad de Rávena, por lo que mencionaremos, posteriormente, algunas de sus obras más significativas. En el reinado de Justiniano se configura el arte bizantino, influido por el mundo helenístico (influencia griega y oriental) y continuador del arte paleocristiano oriental, convirtiéndose especialmente Bizancio en centro creador y difusor de formas artísticas que influyen en la cultura europea medieval (San Marcos de Venecia, escuela de las cúpulas del románico francés) y en el arte de la zona de los Balcanes y, sobre todo Rusia, donde tras la conquista del siglo X y su evangelización según la doctrina ortodoxa, el modelo de templo bizantino sobrevivirá durante siglos.

 

          La arquitectura bizantina presenta una serie de novedades técnicas que tendrán mucho seguimiento posterior:

          El empleo sistemático de la cúpula, algunas fueron gigantescas, sobre pechinas en el centro del templo y con múltiples elementos para contrarrestar sus empujes: medias cúpulas, gruesos muros, contrafuertes exteriores, etc.

          Abundancia de columnas como soporte constructivo (recordar que en Roma muchas de ellas eran decorativas) cuyos capiteles evolucionaron a partir del capitel corintio clásico para dar lugar al capitel bizantino: las hojas de acanto pierden su personalidad y se crea una superficie vegetal continua y uniforme, de carácter antinaturalista y con fuertes efectos de claroscuro (uso del trépano) semejando en muchas ocasiones panales de avispero, por lo que se habla de capitel de avispero. Además apareció un segundo cuerpo sobre el capitel, denominado cimacio, también troncocónico y que vino a sustituir al entablamento clásico.

          El arco utilizado es el de medio punto, alternando a veces dovelas de piedra y de ladrillo; se apoya sobre la columna y contribuye a la sensación de ligereza y bellos efectos de perspectiva típicos de los interiores bizantinos.

          La piedra y el ladrillo, principales materiales constructivos, son recubiertos con desigual riqueza según se trate de muros interiores o externos. Pierde interés el exterior, que a veces da la impresión de edificio defensivo, por lo que apenas se decora, mientras paredes y bóvedas interiores se cubren de ricos mosaicos de variada iconografía siguiendo la estética antinaturalista imperante.

          El espacio del templo bizantino es dilatado, dinámico, no queda limitado por los muros y sigue teniendo, tanto en la basílica tradicional como en el resto del las plantas utilizadas, el mismo sentido de espacio espiritualizado analizado en la basílica paleocristiana. El simbolismo de la basílica con cúpula, edificio cumbre del estilo, aparece en algunos textos (texto siriaco del siglo VII que recoge escritos del llamado pseudo-Dioniso) que la identifican con la imagen del cosmos: el cielo simbolizado por la cúpula y la tierra por las naves del templo, significado cosmológico que ya vimos en el Panteón).Otras interpretaciones griegas del siglo IV explican las diferentes partes del templo  en función de la liturgia y así el santuario es a la vez el lugar de la Pasión y de la Resurrección de Cristo y la Jerusalén celeste donde residirá hasta el fin de los tiempos. Cabe pensar también que refleja el la unión del poder civil y eclesiástico.

 

LA PLANTA CENTRAL Y LA CÚPULA SOBRE PECHINAS.

El desarrollo de esta tipología, -planta central-, va muy unida a Bizancio (Imperio Romano de Oriente). Su consolidación se produce durante el reinado de Justiniano (527-565), cuando el Imperio Bizantino adquirió su perfil definitivo, caracterizado, entre otros aspectos, por el cesaropapismo, es decir, el emperador detentaba un poder absoluto que invadía todos los ámbitos, incluido el religioso, y que se justificaba en la consideración del emperador como la emanación viviente de Dios. Es un arte al servicio del emperador y la iglesia: arte propaganda. La arquitectura causauna impresión de monumentalidad, lograda preferentemente con la construcción de amplios edificios cubiertos por bóvedas, sobre todo cúpulas por su simbolismo asociado a la imagen celeste.

Sin embargo, la riqueza de la arquitectura bizantina no se limitó a las distintas adaptaciones de la planta central, ya que tanto para uso religiosos como civiles, se edificaron también basílicas de techo plano en Constantinopla, Salónica, Rávena: San Apolinar Nuevo; San Apolinar in Classe.

 

A) La Planta centralizada

  • Rotondas. (Planta circular)

Este tipo planta tiene un origen grecorromano: tholos griegos, Panteón, Mole Adriana... Ahora bien, los cristianos, a partir del edicto de tolerancia, construyeron los “martirya” edificio conmemorativo; para albergar reliquias. Que adoptaba casi siempre la planta circular y la cubierta una cúpula. Es un templo en el que principalmente albergaba reliquias, a veces también contenía la tumba. Sobre una cripta se situaba el altar. Santa Constanza (Roma).

 

  • Octógonos.

Se aplicó más que el círculo, debido a su carácter simbólico, el número se considera una imagen de la Resurrección, del triunfo sobre la muerte.

La planta puede ser simple o inscrita en un cuadro. Se utilizaron para los baptisterios, sobre todo. Cuando se emplea para una iglesia, se añade un ábside en la parte oriental.

Edificios. S. Vital en Rávena, sufragada por Justiniano para ganarse el favor de los cristianos ortodoxos.

  • Modelos de edificios de planta central

- Bautisterios: En el centro la cuba. (Inmersión 3 veces).

El alma del difunto se regenera gracias al agua.

La piscina solía tener forma simbólica: si es hexagonal, es el crismón, el anagrama de Cristo.

- Tumbas o mausoleos: El espacio se distribuye alrededor de un sepulcro.

- Martyria.

 

B) Basílicas con cúpulas sobre pechinas.

La aplicación de la cúpula a la planta basilical fue una creación bizantina. La construcción era muy diferente a cómo lo hacían los romanos, éstos solían emplear la bóveda de arista y si era una cúpula, con tambor. Los bizantinos dirigieron su vista a Oriente Próximo, donde existían edificios cupulados sobre planta cuadrada, que utilizaban las pechinas para facilitar el tránsito del cuadrado al círculo. Dadas las dificultades constructivas de este modelo, debieron primar las motivaciones de carácter simbólico ya señaladas, la cúpula como imagen de la bóveda celeste.

En Constantinopla se erigieron, durante el reinado de Justiniano, dos iglesias que siguieron este modelo: Santa Irene, dañada tras un incendio y un terremoto y Santa Sofía, iglesia palatina y catedral. Ésta se conserva casi en su estadio primitivo.

 

 

Este templo supuso una revolución arquitectónica, su estructura de baldaquino, al apoyarse la cúpula sobre arcos tendidos entre pilares, posibilita que los muros interiores y columnas desempeñen un papel secundario y que, incluso, tiendan a desaparecer.

Santa Sofía se levanto en sólo cinco años: 532-537. Sus autores fueron Isidoro de Mileto y Artemio de Tralles. Es una iglesia palaciega, para la corte. Tiene 55 m. de altura y 31 m. de diámetro.

La cúpula tiene un carácter simbólico: Imagen de la bóveda celeste; del cosmos. Consta de las siguiente partes: Atrio, con Fial; Nartex; Naos, con Iconostasis; Presbiterio o Bema. Las tribunas eran muy importantes.

El interior era lujoso y la  ornamentación se basaba en el empleo profuso del mosaico y mármoles de diferentes colores.

 

La BASÍLICA a lo bizantino comprende un doble concepto espacial: longitudinal y central. De la basílica contiene las tres naves; a la que añade la planta de cruz griega y la gran cúpula. En la basílica paleocristiana la visión se dirige al horizonte, en la bizantina a lo alto.

            * Materiales: Principalmente el ladrillo…

            * Espacio dilatado.

*El Exterior está poco logrado: pesado… Para conseguir mayor estabilidad, la arquitectura bizantina da más importancia al espacio que al volumen.

La cúpula sobre pechinas se utilizó también para cubrir edificios de planta cruciforme: Iglesia de los santos Apóstoles, Constantinopla.

 

 

 

Santa Sofía. Constantinopla. Planta.

 

 

3. ¿CÓMO DECORAR ESTAS BASÍLICAS?

La polémica respecto a la representación de las imágenes era connatural a las primeras manifestaciones del arte cristiano. En un principio las imágenes no son bien aceptadas. Recuerdan mucho a las estatuas de los dioses griegos o romanos. En Occidente, finalmente, se aceptó la representación de las imágenes: “La pintura puede ser para los iletrados lo mismo que la escritura para los que saben escribir”. (Gregorio el Grande, siglo VI). La idea que tenía el Papa era muy peculiar. Su objetivo era que fuera útil, por eso el tema debía ser expresado con mucha claridad y sencillez, todo lo que pudiera distraer la atención debe ser omitido.

 

Las primeras manifestaciones artísticas cristianas datan de la época anterior a la legalización del cristianismo (siglos II-III). Los cristianos dejan sus huellas en necrópolis subterráneas, las catacumbas, donde eran inhumados los fieles cristianos y sus mártires. El origen de estas necrópolis es oriental, importadas por los primeros cristianos de origen judío, pero sus largos y laberínticos corredores, con nichos en las paredes, sus múltiples bifurcaciones y sus pequeñas salas donde solían disponerse los sarcófagos de los mártires, son una modificación cristiana.

 

La decoración de las catacumbas es muy sencilla y exclusivamente pictórica (frescos). En techos y paredes divididos por bandas rojas, pardas, verdes, etc... Se disponen junto a guirnaldas, flores, plantas, elementos arquitectónicos, figuras y escenas en las que se gesta la iconografía paleocristiana. Su primera finalidad parece ser funeraria, por cuanto la mayor parte de los temas iconográficos están relacionados con la salvación del alma que el buen cristiano espera tras la muerte terrenal.

    

Los temas: En un principio aparecen temas no cristianos que se prestan a una interpretación cristiana: algunos relacionados con Egipto (el peso de las almas ante San Miguel recuerda el peso de las almas ante Osiris).Otros con la mitología grecorromana (mito de Orfeo que con su música amansa a las fieras simboliza a Cristo que con su doctrina atrae a las almas. El mito de Eros y Psyche representa las pruebas a que está sometida el alma para lograr la salvación. Ulises y las sirenas los peligros que acechan al alma del buen cristiano para perderlo. etc.)                                                            

Después encontramos temas del Antiguo Testamento que tienen en común la salvación por la fe: Noé y el arca, Jonás y la ballena, Denle y los leones, el sacrificio de Isaac, etc...

A estas imágenes se añadieron otros temas del Nuevo Testamento: la adoración de los Reyes, el bautismo de Jesús, la resurrección de Lázaro, la curación del paralítico, etc... La figura de Cristo aparece representada como "Cristo Triunfante", embrión de lo que será el futuro Pantocrátor Bizantino y Románico, pero sobre todo como "Buen Pastor" (influjo del Moscóforo griego). La imagen de la Virgen aparece como orante que intercede por nosotros, de pie y con los brazos en alto, o sentada con el niño en brazos, como madre de Dios.

    

Junto a estas figuras y escenas aparecen otros elementos iconográficos simbólicos cuya significación es muy variada y se extrae del evangelio, tradiciones grecorromanas, etc. Entre ellos destacan:

- El Crismón (anagrama de Cristo)

- La paloma (bautismo e inocencia)

- El pez (asociado al tridente simboliza la cruz y el áncora la esperanza en Cristo.). También  significa Jesucristo, hijo de Dios, salvador.

- El cordero (cordero de Dios que quita los pecados del mundo)

- Alfa y Omega (Dios principio y fin de todas las cosas)

- Pan y vid eucarísticos (salvación del alma por la eucaristía)

- La nave (símbolo del fiel y la Iglesia que deben surcar el mar, mundo lleno de peligros, tentaciones y pecado)

- El Ave Fénix (resurrección de Cristo y salvación del alma)

- Pelícano (símbolo de caridad)

- El pavo real (ave de lujo que significa la vida inmortal del alma).

 

Todo este variado repertorio iconográfico gestado en las catacumbas, se empleó una vez legalizado el cristianismo durante los siglos IV y V, como temática de los mosaicos que decoraban paredes y bóvedas de algunos edificios religiosos, destacando los que decoran el mausoleo de Santa Constanza (siglo IV) y el mausoleo de Gala Placidia en Rávena (siglo V). También estas imágenes pasaron al campo escultórico a través de los relieves de los sarcófagos con unas características similares a las del último arte romano.

Las características técnicas de las pinturas y mosaicos son las ya descritas en el contexto histórico: espiritualización, antinaturalismo, frontalidad, falta de volumen y luz, tendencia hacia colores cada vez más planos, y en definitiva, anticlasicismo.

 

En Bizancio, como ya indicamos anteriormente, el emperador controla el poder religioso. Tanto este poder como el político tienen el mismo objetivo artístico: la expresión de la autoridad absoluta, de la grandeza sobrehumana, de mística inaccesible. La tendencia a representar de manera impresionante a las personas dignas de respeto y reverencia se hace cada vez más fuerte. Y de ello deriva el desarrollo del mecanismo de la frontalidad que obliga al espectador a adoptar una actitud espiritual frente a la pintura o mosaico. De hecho, en muchas de ellas se une el sentido político y el religioso (Cristo representado como rey).

    

El mundo bizantino va a adoptar buena parte de la iconografía paleocristiana y la plasmará en los mosaicos que decoran lujosamente el interior de sus templos. Las teselas, doradas y de vivos colores planos (rojos, verdes, amarillos) producen bellos y ricos efectos lumínicos e implantan una nueva estética, lejos de la perfección y naturalismo clásicos, más preocupada por el contenido o significado del a representación que por la perfección formal con que se representa. Esta es la respuesta de una religión que deshumaniza las representaciones naturalistas para no caer en la idolatría: las figuras humanas pierden materia y volumen, son rígidas, alargadas, cubiertas de pesados ropajes que ocultan las formas; las escenas se desarrollan en un plano único (abandono de la perspectiva) y sus figuras se disponen simétricamente al tiempo que las referencias a elementos del paisaje o marco espacial son mínimas.

 

No obstante, en la búsqueda de la elevación del espíritu hacia Dios, el hombre se representa como arquetipo, cuya definición formal y proporciones estaban previamente establecidas. El cuerpo suele hacerse del tamaño de nueve cabezas, y el rostro se divide en tres partes, pero no con el sentido de buscar una belleza, sino en función de un simbolismo cristológico y trascendente asociado a los atributos de las tres personas de la Trinidad.

Los temas iconográficos de Bizancio son casi exclusivamente religiosos y algunos repercutirán en las representaciones del arte de la Alta Edad Media: el Románico. Destacan las representaciones de Cristo que suelen situarse en las bóvedas o ábsides de los templos. Cristo en Majestad, símbolo de redención, o Dios Todopoderoso, Cosmocrátor o Pantocrátor con el libro de las Sagradas Escrituras abierto y mostrando el texto en su mano izquierda y bendiciendo con la mano derecha. Estas representaciones suelen rodearse con los símbolos de los cuatro evangelistas o Tetramorfos (ángel, buey, león, águila). Las representaciones de la Virgen son también abundantes, destacando el tipo de Madre de dios  o Theotokos, sentada y con el niño en brazos. Junto a estas imágenes centrales encontramos otras relativas a la vida de Jesús (nacimiento, bautismo, transfiguración, Resurrección, etc..) o a Santos, Profetas, obispos, etc. También es típica bizantina la representación de la hetimasia (alude a la segunda venida de Cristo y se representa con el trono vacío)

Los bizantinos adoptaron las costumbres de los pueblos orientales:

- Tendencia a llenar las superficies. Horror vacui.

- Preferencia por los colores más encendidos. Por eso les gustaban tanto los de colores       más  vivos.

- Empleo de mosaicos esmaltados: también mármoles y metales, oro, plata…

- Efecto de modelado: Rehunden las piezas.

- Fondos dorados, el interior se llena de destellos.

- Ante el color, la plástica se desvanece. El dibujo casi no es perceptible, pero colores y  aptitudes responden a un simbolismo; tienen el valor de la escritura.

-En la composición  resaltan las figuras aisladas, rigurosamente abstractas, alineándose en un solo plano, llenando toda su altura y repitiendo monótonamente el mismo tipo, generalmente visto de frente.

- Desproporción entre las figuras humanas y los objetos, debido a su valor simbólico

 y narrativo, y apenas interesa el efecto real. Sólo sirven, la casa, el árbol, dónde sucede la escena.

- Concepto plano: figuras dispersas por la superficie.- Se pierde la noción de la posición y del tamaño, que no es real, sino simbólico. El tamaño no revela proximidad, sino mayor jerarquía. Es un indicio de la divinidad.

- El espacio es simbólico también. Se expresa mediante el oro, campo de la divinidad.

- Los personajes se mantienen herméticos; no revelan  sino algunos tipos raciales, pero nunca estados del alma. Este hieratismo responde a la manera de figurarse la divinidad. En Oriente, lo abstracto constituye la forma habitual de representación de lo divino.

 

En la época de Justiniano  se realizan importantes mosaicos, siendo los más destacados los de Rávena del siglo VI:    

San Apolinar Nuevo. Rávena. Siglo VI.

Perdidos los mosaicos del ábside quedan los de la nave  mayor.  En uno de los lados se desarrolla una procesión de santos, que van a ofrecer la corona de su martirio  al Señor, sentado en su trono y escoltado por cuatro ángeles. Los santos parten de la ciudad, representado por el palacio imperial y las murallas. El cortejo desfila por una pradera florecida. Todos los santos guardan una misma actitud, disponiéndose los pies en forma usual, verticales y formando ángulo, sin embargo, el vestido y los rostros poseen notable diversidad.

En el lado opuesto, las santas vírgenes, que salen del barrio portuario, que ofrecen también sus coronas a la Virgen, sentada en el trono y acompañada del Niño. En primer término, los Reyes Magos hacen entrega a la  Virgen de ricos presentes.

Por último, encima de ellos escenas referidas al antiguo y Nuevo Testamento.

 

“El milagro de los panes y los peces”. Basílica de San Apollinare, Rávena.

“No tiene nada del dominio de la expresión y el movimiento que constituyó el orgullo del arte griego. Si el cuadro parece primitivo es porque el artista quiso ser sencillo. El poder de observación de la naturaleza, que vimos en el arte griego se veló. Los artistas ya no cotejaron sus fórmulas con la realidad; ya no se dedicaron a realizar descubrimientos acerca de cómo representar el cuerpo, o crear la ilusión de profundidad. Pero lo descubierto antes no se perdió para siempre. El arte griego y el romano proporcionan una inmensa cantera de figuras de pie, sentadas… Los modelos resultarían útiles para expresar un tema, y por ello fueron copiados, y adaptados asiduamente a contenidos siempre nuevos”.

 

San Vital. Rávena.  Hacia 547.

En el ábside se representa a Cristo (imberbe) sentado sobre el globo terráqueo, cosmocrátor, acompañado de dos ángeles haciendo entrega  a San Vital de la corona del martirio y recibiendo del obispo Eklesio la maqueta del  templo. En las paredes de la capilla mayor, a ambos lados del altar, el emperador Justiniano aparece con su séquito y enfrente la emperatriz Teodora, su esposa, con sus damas. Los personajes rígidos e inmóviles, con ojos desmesuradamente abiertos, descubren su vida interior en contraste con la  calma de sus actitudes y sus gestos. En la bóveda se sitúa el Cordero en un paisaje paradisíaco, que simboliza a Cristo y el sacrificio de la misa.

Mosaico de Justiniano y mosaico de Teodora. San Vital

Ambos van a hacer entrega de los presentes a la iglesia, con motivo de la consagración de ésta. Sin querer se ha llegado al retrato colectivo, de cámara. Allí aparecen ambos monarcas, ricamente vestidos, lo mismo que  los miembros de su gobierno. En el mosaico de Justiniano se han obtenido sorprendentes efectos de modelado y diferenciación individual, algo extraordinario en el arte bizantino, tan dado a lo abstracto. Son mosaicos de concepción plana, de carácter muy oriental, bajo el ritmo de serie infinita.

Estos mosaicos tienen a la vez un notable significado político. Justiniano, aparece con aire juvenil, cuando ya era muy mayor, sin duda para adaptarse al viejo criterio  romano, que ligaba la dignidad a la juventud. En contraste el obispo se representa con arrugas, ya viejo, y ocupa en la escena un lugar menos importante. En suma, estos mosaicos entrañan la supremacía del poder civil sobre el religioso.

 

San Apolinar in Classe.

En el ábside aparece la grey cristiana (ovejas) guiadas hacia la cruz central  por el santo titular. En el arco de triunfo se representa a Cristo en paruxia rodeado de los Tetramorfos.

 

 

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